(Capítulo 2): El papel de cada colaborador en un gran equipo
En el primer capítulo de esta serie hablábamos del papel de los líderes y de cómo sus decisiones, su forma de comunicarse y su manera de acompañar a las personas pueden marcar la diferencia dentro de un equipo. Hablábamos de cómo desarrollar equipos más competentes, más comprometidos y capaces de alcanzar mejores resultados.
Pero desarrollar un gran equipo no es responsabilidad exclusiva de quien lo lidera.
Existe otra perspectiva igual de importante: la del colaborador. Ningún profesional debería dejar su desarrollo únicamente en manos de que tenga un buen o un mal manager. Esperar a que sea otra persona quien impulse nuestro crecimiento supone renunciar a una parte fundamental de nuestra responsabilidad profesional.
Por eso hablamos de autodesarrollo. Los colaboradores también deben tomar decisiones sobre su evolución dentro de la organización, participar activamente en su desarrollo y aprender a mantener conversaciones eficaces con sus líderes que les permitan crecer, aportar más valor y orientar su carrera profesional. Esto implica saber realizar peticiones y ofertas, comprender los marcos de desarrollo de la organización, solicitar y ofrecer feedback de calidad y asumir un papel protagonista en las conversaciones sobre su propio crecimiento.
El desarrollo profesional no debería depender únicamente del estilo de liderazgo que nos encontremos. También depende de la capacidad de cada colaborador para impulsar su propia evolución.
🟠¿Qué aporto yo a mi equipo?
El primer paso para desarrollarnos consiste en conocernos mejor a nosotros mismos.
Con frecuencia pensamos en nuestra aportación en términos de tareas, objetivos o resultados. Sin embargo, nuestro verdadero valor va mucho más allá de aquello que aparece en una descripción de puesto. Cada persona aporta una forma concreta de comunicarse, de tomar decisiones, de resolver problemas, de gestionar la presión y de relacionarse con los demás.
Ese proceso de autoconocimiento nos permite identificar nuestras fortalezas, comprender qué tipo de situaciones potencian nuestro rendimiento y detectar aquellas áreas en las que todavía podemos seguir creciendo.
En este punto, herramientas como DISC se convierten en un gran aliado. Comprender nuestro estilo de comportamiento nos ayuda a entender cómo preferimos comunicarnos, cómo nos gusta recibir indicaciones, cómo tomamos decisiones, qué nos motiva y cuáles son nuestras tendencias naturales cuando trabajamos con otras personas.
Cuanto mejor nos conocemos, mayor capacidad tenemos para aportar valor al equipo y para gestionar nuestro propio desarrollo profesional.
🟠¿Entiendo que no todo el mundo trabaja como yo?
El autoconocimiento es solo el primer paso.
El siguiente consiste en comprender que las personas que trabajan con nosotros no piensan, no deciden ni se comunican necesariamente de la misma manera que nosotros.
Precisamente por eso hablamos de estilos relacionales. Conocer los diferentes estilos de comportamiento nos permite adaptar nuestra comunicación, realizar peticiones de forma más eficaz, gestionar mejor los conflictos, construir relaciones profesionales más sólidas e influir de forma positiva en las personas con las que trabajamos.
No se trata de cambiar quiénes somos, sino de comprender mejor a quienes nos rodean para generar relaciones más constructivas y equipos más eficientes.
Herramientas como DISC nos ayudan precisamente a eso: no solo a conocernos mejor, sino también a entender cómo prefieren comunicarse los demás, qué necesidades tienen y qué comportamientos favorecen una colaboración más eficaz.
Cuando un equipo comprende las diferencias de comportamiento entre sus miembros, disminuyen los conflictos innecesarios, mejora la comunicación y aumenta la capacidad colectiva para alcanzar resultados.
🟠¿Cómo reacciono cuando las cosas no salen como esperaba?
Los cambios de prioridades, los errores, la incertidumbre o los imprevistos forman parte del trabajo diario.
La diferencia no suele estar en que aparezcan o no aparezcan, sino en la manera en que respondemos cuando lo hacen.
Nuestra forma de gestionar estas situaciones está directamente relacionada con nuestra capacidad para gestionar el tiempo, la presión y el estrés. Conocernos también significa entender cómo reaccionamos cuando trabajamos bajo tensión, qué comportamientos tendemos a adoptar y qué estrategias nos ayudan a recuperar el equilibrio.
¿Busco soluciones o me centro en el problema? ¿Pido ayuda cuando la necesito? ¿Escucho otros puntos de vista antes de actuar? ¿Sé priorizar cuando todo parece urgente?
Responder a estas preguntas nos permite desarrollar hábitos más eficaces y convertir las dificultades en oportunidades de aprendizaje.

Los deberes de este capítulo
Durante estas vacaciones te proponemos diez preguntas para reflexionar antes de volver en septiembre:
- ¿Estoy asumiendo un papel activo en mi desarrollo profesional o espero que otras personas dirijan mi crecimiento?
- ¿Mantengo conversaciones de desarrollo periódicas con mi responsable?
- ¿Sé realizar peticiones y ofertas que impulsen mi aprendizaje y mi aportación al equipo?
- ¿Pido y doy feedback con naturalidad y con intención de mejorar?
- ¿Conozco cuáles son mis principales fortalezas y cómo las pongo al servicio del equipo?
- ¿Soy consciente de cuál es mi estilo de comportamiento y de cómo influye en mi forma de trabajar?
- ¿Conozco los estilos de comportamiento de las personas con las que colaboro habitualmente?
- ¿Adapto mi comunicación según las necesidades de cada persona o utilizo siempre la misma forma de relacionarme?
- ¿Cómo reacciono cuando aparecen la presión, los cambios o los imprevistos?
- ¿Qué puedo empezar a hacer, desde el primer día de septiembre, para contribuir a construir un equipo todavía mejor?
Porque los grandes equipos no se construyen únicamente gracias a buenos líderes. También necesitan colaboradores que asuman la responsabilidad de su propio desarrollo, comprendan mejor a las personas que les rodean y quieran seguir creciendo junto a ellas.
Nos vemos en el próximo capítulo de Preguntas para el verano. Reflexiones para septiembre, dedicado al papel de los equipos de Recursos Humanos, el próximo 29 de julio.
Si todavía no has leído el capítulo 1 de nuestra serie dedicado a líderes, haz click aquí.
🧠 Si quieres seguir profundizando…
Si este tema te ha hecho reflexionar, puedes seguir leyendo más sobre tendencias del sector con las que trabajamos cada día en Human Software, ayudando a organizaciones a desarrollar equipos más eficaces.
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